Una bisagra fundamental
Toledot es la palabra hebrea que sirve como bisagra en el libro de Génesis. Se traduce por genealogía, generaciones o historia y aparece doce veces en todo el libro. Casi en cada ocasión sirve de cierre de un apartado y comienzo de uno nuevo. La vemos por primera vez en Génesis 2:4, cuando Moisés concluye la historia cósmica de la Creación y da comienzo a la historia particular de la Humanidad. También se utiliza en Génesis 5:1 como transición desde Adán hasta Noé. Consideremos dos motivos por los que toledot es la palabra más importante para entender el libro de Génesis:
Génesis es un libro de historia
Primero, porque toledot nos enseña que Génesis es un libro de historia. Aunque en él se plasman los principios fundamentales de la teología de toda la Biblia, no podemos olvidar que Moisés lo escribió como un libro de historia, como una narrativa de acontecimientos que han tenido lugar en el tiempo y espacio. Así lo reconoció el pueblo de Israel, así lo recibieron Jesús y los apóstoles (Mt.24:28; Mr.10:6) y así lo abrazó la Iglesia desde la antigüedad. Por otra parte, los pilares de la teología y de la ética bíblica dependen de la historicidad del Génesis (Rm 5:12-21; Mr 10:-12). La verdad bíblica es una verdad que se encarna en la historia desde el principio (Rm.5:12-21; Mr.10:1-12). Sin historia no hay teología.
De modo que Génesis es un libro de historia, pero no uno cualquiera. En él encontramos la historia desde la perspectiva divina, la historia que Dios está escribiendo en la historia de los hombres. Uno de los principios del estudio de la historia que todo buen historiador reconoce es que nadie puede estudiar historia desde una perspectiva neutral. Todos nos acercamos a la historia desde donde estamos. Somos parte de la historia. No podemos verla desde afuera. Nadie estudia historia sin el sesgo de su propia posición. Y es en este sentido que Génesis parte con ventaja. Moisés, inspirado por el Espíritu Santo, nos provee del libro de historia escrito por el Autor de la Historia en nuestras historias.
Las genealogías y Jesús
Segundo, porque toledot apunta desde el principio al gran protagonista de la Historia. Toledot puede traducirse por genealogía. Reconozco que las genealogías no son las porciones bíblicas que más nos inspiran en el devocional, pero tienen un lugar clave en la Biblia. Cuando Dios se dirige a la Serpiente, después de la Caída, anuncia por primera vez la promesa del evangelio (el proto evangelio). En esta promesa, Dios le advierte a la Serpiente de que uno de los descendientes de la mujer la heriría en la cabeza, aunque en el mismo acto ella le heriría en el calcañar (Gn.3:15). Este primer evangelio anuncia a un hijo de la mujer que, a pesar de su herida, vencería al enemigo y traería redención a este mundo roto por el pecado.
En cierto sentido, todo lo que sigue en las Escrituras es el desarrollo de Génesis 3:15. La pregunta a la que responde el restante del texto bíblico es la siguiente: ¿Quién es el descendiente de la mujer que cumplirá la promesa? Las principales genealogías de Génesis avanzan la narrativa en dirección al hijo de la promesa. Y cuando llegamos al Nuevo Testamento, el Dr. Lucas anuncia en su genealogía que Jesús es el hijo de la promesa (Lc 3:23-38). Jesús es el tema de las genealogías. Por eso son tan importantes. En ellas encontramos al pueblo escogido por gracia de quien vendría el Salvador.
Una doble aplicación
Si entendemos la importancia del término toledot en este libro, aprendemos:
Primero, que el propósito de Génesis es ayudarnos a descubrir nuestras pequeñas historias en la Historia de Dios. Génesis es el mapa que nos guia en el mundo de Dios, el guion que nos enseña nuestro rol en su historia, el manual de instrucciones que nos indica cómo debemos vivir. En Génesis encontramos los pilares fundamentales para el desarrollo de una cosmovisión cristiana robusta, de una visión del mundo que glorifique a Dios y nos dé alegría. En una generación corroída por el relativismo filosófico, Génesis es un bálsamo y una roca, un lugar en el que podemos edificar seguros nuestras vidas. Génesis es el toledot de Dios, es la historia que Él está escribiendo en las pequeñas historias de los hombres.
Segundo, que Jesús, el centro de la gran Historia, debe ser el centro de nuestras pequeñas historias. Él es el gran protagonista. Desde el principio todo apunta a Él. Jesús es el gran tema del Génesis. Él es la llave interpretativa de toda la Biblia y de nuestras vidas. Sin Él no hay historia que contar, no hay razón para vivir. «En Él estaba la vida, y la vida es la luz de los hombres» (Jn 1:4). Él es la Palabra por la que Dios creó todas las cosas y por la que escribe su Historia. Por lo tanto, toledot nos invita a mirar a Jesús desde el principio. Él es el hijo de la mujer anunciado en el toledot de Dios.
